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martes, 14 de junio de 2011

El dique seco y sus niveles

Estar en el dique seco es una de las peores partes del deporte. Para un deportista es una fustración no poder realizar lo que más le gusta, tener esas ganas de salir a correr, de subirse a la bici o ir al gimnasio a entrenarse y verse mermado por algún problema.

Considero que cuando uno está en el dique seco pude encontrarse en dos fases, o dos niveles como los llamaría yo. En el nivel 2 nos encontramos en una situación extrema. Es esa que tras una lesión o una operación, proveniente de una lesión tal vez, necesitamos reposo total o parcial. Debemos estar en cama o inmovilizados, ello no nos permite ni caminar por lo que hacer deporte. Es duro pero no queda más que resignarse y esperar el tiempo necesario para empezar la rehabilitación. Pensando en positivo y tomándolo con tranquilidad el nivel dos será superado con óptimos resultados y podremos entrar en la rehabilitación para estar en plenas condiciones.

En el nivel 1 es el menos problemático pero mentalmente el más duro. Es en aquel que podemos hacer vida diaria, caminar, e incluso dar alguna zancada. Pero al poco rato nos surge el dolor de una lesión. Este nivel podemos contemplarlo antes o después del nivel 2. Ya sea que salimos o entramos de una lesión.

Lo mas duro mentalmente es querer y no poder. Ves que puedes caminar que nada te molesta que puedes comenzara correr o dar unas vueltas en la bicicleta pero al cabo de un rato la moral se viene abajo en forma de molestias o incluso dolores.

Lo positivo de estos dos niveles es que siempre se llega al nivel 0, tras un descanso o rehabilitación nos podremos poner en marcha de nuevo y volver poco a poco al ritmo y nivel físico que teníamos antes. Siempre hay un final del túnel, aunque el túnel sea largo no hay que perder la esperanza porque sin darnos cuenta o cuando menos nos lo esperamos estamos de nuevo en marcha y a tope

jueves, 24 de febrero de 2011

Volveré

Esta era la frase que siempre usaba el actor Arnold Schwarzenegger en sus películas (I'll be back), aunque en la traducción al español se ha ido variando en diferentes frases: "Volveré", "Sayonara Baby", etc.. .

Lo más difícil no es empezar a correr sino volver a empezar. Es un paso difícil de dar en caso de haber pasado por una lesión. El miedo a recaer o el intento de recuperar el tiempo perdido pueden ser nuestros lastres y quien nos impida ponernos en forma.

Si hemos estado en el dique seco durante un tiempo, lo más importante es tomárselo con calma, ir despacio y con buena letra, sin precipitarnos. Los errores más comunes en estos casos suelen ser el volver antes de hora, pensar que ya no nos duele o nos duele poco y querer regresar sin estar preparado, en estos casos lo que hacemos es retroceder en el tiempo de recuperación, volvemos a recaer por lo que se ha de tener claro que a la mínima molestia debemos desestimar el esfuerzo físico que estamos o deseamos realizar.

Los comienzos son duros por eso el tomárselo con calma, para que la recuperación de la tonificación, la resistencia y nuestra velocidad se realice correctamente y sea efectiva, es muy importante. Hemos de saber que el primer día no tiene nada que ver con nuestra última sesión, que seguramente hayan pasado bastantes días.

Ser esclavo de las estadísticas es el otro motivo que puede perjudicar nuestro retorno, el mantener la calma y progresar con tranquilidad son esenciales, no fijarse una distancia sino un tiempo, no fijarse una velocidad. Al igual que los que se inician deben marcarse una meta en tiempo, 5, 10 minutos, y si podemos, hacer varias series, y así progresivamente, una vez esta etapa se ha superado la siguiente es marcarse la distancia, en la que podemos hacerla en varias series y una vez ya hemos superado esta segunda etapa miraremos la velocidad, en ese momento seguramente ya volvamos a estar como aquella última sesión. Este proceso puede durar entre un mes o cinco dependiendo de nuestra condición fisica, el tiempo que hayamos estado parados o la memoria que haya adquirido nuestro tiempo de deportista con el paso del tiempo.

A nadie nos gusta ver que los números no son los de antes, que hemos vuelto atrás, que cuando corremos con los amigos o en carreras, vamos detrás de quien antes superabamos. Pero todo es un proceso que el día de mañana volverá a la normalidad, habremos perdido la primera batalla pero quedarán muchas que si lo hacemos bien volveremos a ganar.

Los primeros días son duros, primero porque comparamos números y no debemos, pero si somos fuertes y tomamos un ritmo adecuado que no sobrepase la pauta de nuestra recuperación lo superaremos, después vendrán la rigidez y la carga de la vuelta a la rutina y el cansancio al que no debemos llegar porque significará que hemos forzado demasiado y cargaremos de nuevo nuestras piernas con la posibilidad de recaer y volvernos a lesionar.

Finalmente si nos guiamos por el tiempo podremos adquirir el ritmo adecuado de entrenamiento sin llegar al cansancio e ir mejorando hasta empezar por las primeras marcas de kilometraje, no superiores a 5K aunque pueda parecer una marca asequible. Nos tenemos que fijar como un ritmo el que nos permita mantener una conversación, ya sea a 4min/km o a 6, ya que el ritmo será lo que progresará poco a poco pero nos devolverá con el paso de los meses a la normalidad.